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LOS BENEFICIOS DE LA MEDITACION EN LOS NIÑOS

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Cada vez más escuelas han optado por introducir sesiones de meditación en el horario lectivo y, en la mayoría de casos, sus efectos se han dejado notar en el comportamiento de los alumnos. Los grupos de niños que meditan una o varias veces por semana se muestran, según las conclusiones de sus propios profesores, más tolerantes con los demás y menos nerviosos, lo que redunda en el funcionamiento de las clases y en la convivencia en la escuela.

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La meditación es una forma de conocerse a uno mismo, una herramienta más de educación, ya que no hay conocimiento más útil que saber quien es uno mismo. Con la meditación, niños y adultos pueden aprender a ver el mundo desde lo más profundo de sí mismos.

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Para ello, si vuestro hijo no tiene la oportunidad de meditar en clase, existe la posibilidad de meditar por su propia cuenta. Por ello, ahí van algunos consejos de iniciación:

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  • La ambientación es fundamental.      Elegid un lugar limpio, cálido y      lo más sencillo posible      para que los distintos estímulos no distraigan al niño. Si      tenéis jardín o terraza servirá en verano o primavera, lo mismo que en una      playa solitaria o en el campo, pero, en cualquier caso, un rincón de la      casa también debería bastar.
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  • Enciende una o varias      velas, coloca cojines para acomodar el trasero y adorna la      sala o el sitio con alguna imagen que evoque la trascendencia, como una      cruz si eres creyente o cualquier otro símbolo. También es aconsejable      encender incienso o      preparar vapores de hierbas para estimular el olfato con olores      agradables.
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  • La postura debe ser especialmente cómoda y nada forzada. Existen pequeños bancos para facilitar las      posturas de meditación. Piensa que los niños suelen ser inquietos y se      moverán si no encuentran la postura cómoda. es importantísimo que el niño      pueda encontrar sin mucho esfuerzo un      silencio interior que le ayude a serenarse.
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  • Finalmente, el mudra es      el gesto que cada cual debe encontrar para “activar” la      meditación. El típico movimiento de los dedos de los budistas e hinguistas      con los dedos pulgar e índice o corazón es el más conocido.
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  • Podemos empezar. Deberás guiarle,      primero, con la respiración, facilitándole la consciencia      de la propia postura y del recorrido del aire que inhala. Dentro de un      ambiente de silencio, repasa cada parte del cuerpo, proyecta imágenes      mentales que le ayuden a evadirse y a mirar dentro de sí y ayúdale a      sentir el propio bienestar.
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  • Una vez adquirido ese punto, deja pasar el tiempo y permite que      libere sus pensamientos compartiendo el silencio. Tal vez en fases más      avanzadas podrás ayudarle a guiar      sus pensamientos hacia el autoconocimiento, hacia lo que      siente, o tal vez él mismo sea      capaz de llegar a la introspección por sí solo.
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  • La meditación puede durar      minutos u horas, depende de cada persona y del momento por      el que atraviesa. Respeta lo que la mente del pequeño o el adolescente      mande, y no lo fuerces porque tal vez no es su momento. La meditación      tiene efectos si quien la hace cree en sus beneficios, así que es      primordial no luchar contra las sensaciones.

Tomado de la web en Bing

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YA CRECIERON LOS NIÑOS INDIGOS

Los otrora niños de aura azul han crecido dando paso al surgimiento de adultos muy especiales, que por desconocimiento no logran comprenderse a sí mismos ni menos adaptarse al sistema.

¿Perteneces a este grupo? Descúbrelo a continuación.

Por Carla Ingus


En las últimas décadas hemos escuchado hablar de los niños índigo, cuyos nacimientos aumentaron en número hace más de 20 años.

Una especie de “raza” cuya misión es luchar contra el sistema establecido.

“Se les denomina índigo porque su aura contiene una gran cantidad de color azul índigo, el color de la intuición y la espiritualidad.

Después de la Segunda Guerra Mundial empezaron a nacer índigos, aumentó su número en los años 70 y se hizo un fenómeno más masivo en los años 80”, explica la sicóloga Esther Morales León, quien es miembro del equipo de Niños Indigo de Chile.

Pues bien, a estas alturas muchos de los pequeños ya se instalaron en la vida adulta, la mayoría sin siquiera saber si pertenecen a este grupo y, por consiguiente, sin llegar a entenderse.

Un tema que para ellos resulta clave. “Su tarea es aceptarse, valorizarse y encontrar su particular misión en la vida, haciendo uso de todos los talentos que tienen y de su elevado nivel de conciencia, para ser un real aporte a la evolución planetaria”, plantea la experta, quien nos ayuda a dilucidar qué adultos se ajustan a estas características.

Idealistas, perceptivos, rebeldes…

El adulto índigo se caracteriza por:


No encaja: El índigo es una persona muy sensible, inteligente y creativa, disfruta haciendo cosas, tienen profunda empatía por otros, pero también intolerancia ante la estupidez; puede tener problemas con el enojo y la ira.

Se siente diferente a la masa, no encaja, le cuesta adaptarse, es modelo para otros.

Se resiste ante la autoridad y el sistema laboral jerárquico, prefiere esfuerzos cooperativos, posiciones de liderazgo o trabajar solo.

Ha tenido experiencias síquicas: Nos referimos a premoniciones, ver ángeles o fantasmas, experiencias fuera del cuerpo, escuchar voces.

Al poder conectar con otras dimensiones, pueden ver el aura, percibir la energía de personas y lugares, soñar o saber cosas que ocurrirán en el futuro, adivinar el pensamiento, tienen amigos imaginarios, ver elementales, ángeles, seres desencarnados, etcétera.

Ligados a lo espiritual: Busca el significado de su vida y comprensión del mundo a través de religión o espiritualidad, grupos y libros de autoayuda.

Quieren mejorar el mundo:Siente un ardiente deseo de hacer algo para cambiar y mejorar el mundo, pero puede tener problemas para identificar su camino.

Tiene problemas con los sistemas que considera ineficientes, como por ejemplo, político, educativo, médico y legal.


En la infancia…: Tiene una clara conciencia de sí mismo, es muy perceptivo e intuitivo, trae una sabiduría innata, desarrolla el pensamiento abstracto desde pequeño, es dotado y/o talentoso, soñador y visionario.

Creativo: Aprende de manera reflexiva y no repetitiva cosas diferentes, pero cuando tiene suficiente conocimiento, los dejan por aburrimiento.

No comulga con el sistema escolar actual, es rebelde a las normas y estructuras, tiene dificultades con la disciplina y la autoridad, no responden a mecanismos de culpa, quieren buenas razones.

Hipersensible:Poseen una gran sensibilidad por la naturaleza, y mucha conexión de tipo espiritual, probablemente se le diagnosticó como niño con síndrome de déficit atencional con y sin hiperactividad.

No a la mentira: Le desagrada la mentira y la falsedad, tienen un desarrollado sentido de justicia, son sanadores, hipersensibles visual, auditiva y kinésicamente, se conectan con la otra dimensión, pudiendo ser videntes o perciben una realidad que otros no ven.

Wendy Chapman, la experta norteamericana autora de varios libros relativos al tema, aporta otros detalles, basándose en sus investigaciones.


Son inteligentes, aunque tal vez no hayan tenido las mejores notas.

Siempre necesitan saber por qué; especialmente, por qué se les está pidiendo que hagan algo.

Les disgustaba y quizás incluso odiaban gran parte del trabajo repetitivo y obligatorio de la escuela.

Eran rebeldes en la escuela en cuanto a que se negaban a hacer la tarea y rechazaban la autoridad de maestros o querían realmente rebelarse pero no se atrevían, generalmente debido a presión de los padres.

Es posible que hayan experimentado depresión existencial temprana y sentimientos de impotencia.

Estos últimos pueden haber ido de tristeza a desesperación total.

Sentimientos suicidas durante la secundaria o antes no son inusuales en el índigo adulto.

Tienen dificultades en empleos dedicados al servicio. Los índigos se resisten ante la autoridad y el sistema laboral jerárquico.

Prefieren esfuerzos cooperativos, posiciones de liderazgo o trabajar solos.

Pueden ser extremadamente sensibles en lo emocional, incluso llorando ante el menor motivo (sin protección). O pueden ser lo opuesto y no mostrar ninguna expresión de emoción (protección completa).

Sienten frustración o rechazo hacia el tradicional “sueño americano” (trabajar 8 horas, matrimonio, 2,5 hijos, casa con cerco blanco, etcétera).

Tuvieron pocos o ningún modelo índigo a imitar.

Pueden ser sensibles a la electricidad: relojes no funcionan o lámparas se apagan cuando caminan por debajo de ellas, equipos eléctricos funcionan mal o se queman lamparitas.

Son muy expresivos sexualmente o pueden rechazar la sexualidad por aburrimiento o con la intención de lograr una conexión espiritual más elevada.

Pueden explorar tipos alternativos de sexualidad.

Buscan el significado de sus vidas y comprensión del mundo.

Cómo vivir como un índigo.


En medio de un mundo que no los entiende y al ser criados por padres que no saben cómo tratarlos -que confunden su forma de ser con hiperactividad o inadaptación al sistema-, las potencialidades de los índigos se ven algo transgredidas.

“En general las características se mantienen toda la vida, sin embargo, las condiciones paranormales se van perdiendo por efectos de una educación muy racional o porque la persona teme ser incomprendida o malinterpretada”, plantea Morales.

Tanto para los padres de un niño índigo como para quienes lo son, vale la pena entender que desde pequeños se les debe escuchar, valorar y respetar, nunca forzarlos a hacer cosas que no quieren.

“Se deben negociar las normas, ponerlos en colegios donde se les permita desarrollar su individualidad, facilitarles libros de acuerdo a su área de interés, darles alimentos y bebidas naturales”.

En vez de medicarlos para solucionar “problemas” con ellos, como es muy común, hay que optar por medidas que se ajusten a su esencia.

“Responden excelentemente a las terapias energéticas, a los remedios naturales, la homeopatía y les hacen muy bien los alimentos y bebidas naturales, sin aditivos químicos, colorantes y azúcares.

Se benefician del contacto con la naturaleza y prácticas como el yoga, tai chi y les encanta el reiki y obvio las frecuencias de luz y amor de LA CONEXIÓN UNIVERSAL!!!”.

Hay un aspecto clave “si un índigo encuentra el equilibrio, puede convertirse en un individuo muy fuerte, sano y feliz”.


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