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CALAMBRES EN LAS PIERNAS POR LA NOCHE. Juan-M. Dupuis

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¿Se despierta por la noche con calambres en las piernas, incluso si no ha realizado ningún esfuerzo físico? ¿Tiene más de 40 años? ¿Ha probado a tomar magnesio, calcio o potasio -y quizá también vitamina E- y sus calambres han disminuido, pero no han llegado a desaparecer?

 

Si éste es su caso, quizá padezca hipoclorhidria, un trastorno de salud relacionado con la falta de ácido en el estómago.

 

Los ácidos estomacales son beneficiosos

Las paredes del estómago segregan como mínimo tres litros de ácido al día. Esto ocurre gracias a que las células que recubren las paredes del estómago son capaces de «bombear los protones», es decir, bombear los iones de hidrógeno de la sangre y llevarlos al estómago. El ácido gástrico no es más que un concentrado de iones de hidrógeno (no se asuste, no tengo intención de darle una clase de química; si desea saber más sobre este interesante fenómeno, siempre puede echar un vistazo en Wikipedia).

 

Los ácidos del estómago son necesarios para:

•          digerir las proteínas,

•          esterilizar el estómago y destruir las bacterias y las levaduras que entran a través de la boca,

•          permitir que el estómago se vacíe correctamente,

•          y, por último, porque se necesita un medio ácido para que se puedan absorber la multitud de micronutrientes, como el calcio, el magnesio, el cinc, el cobre, el hierro, el selenio, el boro, etc.

Si el ácido desaparece

El ácido tiende de manera natural a abandonar el estómago para volver atrás, hacia la sangre. En situaciones normales, lo impiden las células de las paredes intestinales, que se cierran con intensidad para evitar ese fenómeno. Sin embargo, en caso de inflamación o por cualquier otro motivo (una alergia, etc.), las paredes del estómago pueden volverse porosas y el hidrógeno comienza a refluir. En ese momento, su estómago ya no dispone de ácido suficiente.

 

La consecuencia de ello es que la comida no se digerirá correctamente y tendrá sensación de pesadez en el estómago justo después de comer, incluso si ha comido poco. Comenzarán a producirse toda una serie de molestias intestinales (gases, diarrea, estreñimiento, mal aliento...). En estos casos, en las heces se suelen encontrar residuos alimenticios que no se han digerido.

 

Pero la consecuencia más grave es que no absorbe todos los nutrientes que contiene la comida, por lo que pueden aparecer carencias que provocarían los calambres y la pesadez de piernas. Pero eso no es lo peor.

 

Resuelva este problema para mejorar su estado de salud

Los calambres nocturnos pueden parecer un problema poco importante. Sin embargo, la carencia de ácido en el estómago puede llevar a un déficit de absorción de más de 20 nutrientes esenciales, entre los que se encuentran aminoácidos indispensables para la renovación celular, todos los minerales excepto el sodio, el potasio y el rubidio, y todas las vitaminas salvo la B12 y la B9 (ácido fólico).

 

Si no da la suficiente importancia al asunto y lo deja pasar, tendrá un riesgo elevado de padecer multitud de enfermedades relacionadas con la desnutrición, entre las que se encuentra la osteoporosis (porosidad de los huesos). También puede arriesgarse a que las bacterias proliferen en su estómago y desencadenen un cáncer.

 

Cómo mejorar el nivel de ácido en el estómago

La principal causa de la hipoclorhidria es la edad. También puede estar ligada a una carencia de cinc, habitual en personas que sufren de estrés, ya que esta situación conlleva un consumo excesivamente elevado de cinc. El problema se agrava porque el estrés también reduce las secreciones digestivas.

 

Si usted sufre estrés, tendrá que esforzarse por combatirlo. Aparte de intentar solucionarlo desde su origen, incluya en sus hábitos las actividades “antiestrés”que más le ayuden (paseos por la naturaleza, actividad física moderada, música, sofrología, relajación, meditación, yoga….).

 

Pero plantéese también un cambio en sus hábitos alimenticios.

 

Todo lo que pueda hacer para facilitar la digestión hará que se reduzcan los síntomas y mejorará la absorción de nutrientes.

 

La primera regla es comer despacio y masticar bien los alimentos, ya que la saliva contiene enzimas digestivas (recuerde que la digestión empieza en la boca). Y no olvide hacerse una revisión en el dentista cada seis meses.

 

Evite beber en exceso durante las comidas, ya que se diluyen las secreciones gástricas. Evite también tomar granizados o bebidas muy frías, que provocan que el estómago se contraiga, así como el café, el té, las bebidas gaseosas y el alcohol, que irritan el estómago.

 

Alimentos recomendados

Además, incluya en su dieta alimentos que acidifican el estómago, como la acedera, las espinacas, el ruibarbo, las ciruelas pasas, las naranjas y la cebolla cruda. La cebolla cocinada posee, por el contrario, propiedades alcalinas (antiácidas). Pero cuidado: al elegir alimentos para su dieta acidificante del estómago, no se deje engañar por las apariencias, pues algunos alimentos de sabor ácido no son de constitución ácida. Es el caso -increíble, pero cierto- del limón.

 

Un alimento beneficioso para la hipoclorhidria es el vinagre de manzana. Puede realizar este test por la mañana en ayunas: si realmente tiene carencia de acidez, puede tomar algunas cucharadas de vinagre de manzana, que aliviará sus molestias digestivas propias de la falta de acidez sin que sufra ninguna consecuencia desagradable; en caso contrario, éstas se agravarán un poco pero los efectos desaparecerán cuando deje de tomar el vinagre.

 

También puede tomar una dosis alta (de 2 a 5 g diarios) de vitamina C (ácido ascórbico). Puede tomarla junto con algún otro complemento de minerales, que actuarán conjuntamente para formar ácido clorhídrico en su estómago.

 

La tercera medida puede ser tomar betaína HCL (hidroclorhídrica) en comprimidos, en dosis de 100 y 500 mg diarios según la cantidad de comida (cuanto más coma, más hay que tomar) y, por supuesto, según reaccione al tratamiento.

 

Los complementos alimenticios

Puede mejorar su estado de salud tomando enzimas digestivas en forma de complementos alimenticios. Las enzimas digestivas vegetales con mayor rendimiento son las que contienen multitud de fermentos, como lipasa, amilasa, sucrasa, lactasa, maltasa, celulasa y proteasa.

 

Aquí tiene una regla nemotécnica para saber para qué sirve cada enzima: el nombre de la enzima se forma sencillamente a partir del nombre del alimento que son capaces de digerir (de “cortar” en trocitos) añadiendo el sufijo -asa. Así, la lipasa digiere los lípidos, la sucrasa el azúcar, la amilasa el almidón, etc.

Las plantas digestivas

 

Existen multitud de plantas con propiedades digestivas, que se consumen tal cual cuando se trata de plantas comestibles, o en forma de píldoras o de aceites esenciales: hinojo, eneldo, apio, anís, comino, menta, orégano, albahaca, jengibre, apio de monte o levístico... No es casualidad que nuestros abuelos cultivasen hierbas aromáticas en su jardín y las añadiesen a casi todas las comidas. Como ve, no se trata sólo de mejorar el sabor de los alimentos, aunque estas hierbas confieren sin duda otros aromas a la comida.

 

Prebióticos y probióticos

Cuando usted come, alimenta su propio cuerpo, pero también está alimentando a dos "huéspedes" de los que quizá no sea consciente: la mucosa intestinal, cuyas células consumen directamente glutamina y butirato, y las bacterias de su microflora intestinal.

 

Estas bacterias son indispensables para gozar de buena salud. Son los llamados probióticos. Completan la digestión, pero no necesitan nutrirse de fibras alimenticias para estar en forma.

 

Con los probióticos mejorará la salud de su flora intestinal y la absorción de los nutrientes esenciales. Todo esto le ayudará a reducir aún más los calambres en las piernas.

 

 

Posible relación con el asma en los niños

Desde hace décadas es bien sabido que el asma en los niños está asociado con la hipoclorhidria. A menudo tienen su origen en la mala digestión de ciertos alimentos, que generan intolerancias, éstas a su vez alergias y finalmente asma. Ya allá en los años 30 un estudio puso de manifiesto que el 80 % de los niños asmáticos padecían hipoclorhidria. Estos niños, con problemas para absorber los alimentos, tienden además a ser demasiado delgados. El tratamiento contra este problema en niños es el mismo que he indicado antes para adultos y con grandes resultados: cuando se consigue aumentar la producción de ácido, el asma desaparece.

 

La causa más común de las alergias es -cómo no- la leche y los productos lácteos.

 

¡A su salud!

 

Juan-M. Dupuis

 

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