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Samael Aun Weor. El Cristo Cósmico y la Semana Santa

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.ENVIADO POR ROBERTO

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¿Qué simbolismo tiene la semana santa dentro de uno mismo?

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Respuesta de los libros del V.M. Samael Aun Weor.

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Incuestionablemente la Semana Santa tiene raíces esotéricas muy hondas, porque el iniciado debe trabajar sobre las fuerzas lunares, y sobre las fuerzas de Mercurio, y con las fuerzas de Venus y del Sol, y de Marte, de Júpiter y de Saturno. El Logos se desenvuelve en Siete Regiones y de acuerdo con los siete planetas del sistema solar.

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La llama debe aparecer en el cuerpo físico, debe avanzar en el cuerpo vital, debe proseguir su camino por la senda astral, debe continuar su viaje por el mundo de la mente, debe llegar a la esfera de Venus en el mundo causal, debe continuar o proseguir su viaje por el mundo de la mente, debe llegar a la esfera de Venus en el mundo búdhico o intuicional, y, por último, en el séptimo día, habrá llegado al mundo del Atman, al mundo del espíritu. Entonces el Maestro recibirá el bautismo del fuego, que lo transformará radicalmente.

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Obviamente, todo el drama cósmico, tal como está escrito en los cuatro Evangelios, deberá ser vivido dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Eso no es algo meramente histórico, es algo para vivir ¡aquí y ahora!

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Los tres traidores que crucifican al Cristo, que lo llevan a la muerte, están dentro de nosotros mismos. Los masones los conocen [Sebal, Hortelut y Stokin], los gnósticos también los conocemos: Judas, Pilatos y Caifás.

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Judas, es el demonio del deseo, que nos atormenta. Pilatos es el demonio de la mente, que para todo tiene disculpas.  Caifás, es el demonio de la mala voluntad, quien prostituye el altar.

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Esos son los tres traidores que entregan al Cristo por treinta monedas de plata. Las treinta monedas representan todos los vicios y pasiones de la humanidad:

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Cambian al Cristo por las botellas en la cantina, cambian al Cristo por el prostíbulo, o por el lecho de Procusto. Cambian al Cristo por el dinero, por las riquezas, por la vida sensual. Lo venden por treinta monedas de plata.

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Hermanos, recuerden que multitudes de personas, piden la crucifixión del señor. Todas esas multitudes gritan ¡Crucifixia! ¡Crucifixia!, no son las de hace 1969 años. Esas gentes que piden la crucifixión del Señor, están dentro de nosotros mismos, repito, ¡aquí y ahora! Son los agregados psíquicos inhumanos que en nuestro interior cargamos, son todos esos elementos psíquicos indeseables que llevamos dentro, los demonios rojos de Seth, viva personificación de todos nuestros defectos de tipo psicológico.

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Son ellos los que gritan: ¡Crucifixia! Y el Señor es entregado a la muerte. Quiénes le azotan, ¿no son acaso todas las multitudes que llevamos en nuestro interior? Quiénes ponen sobre él la corona de espinas, ¿no son acaso todos esos engendros del infierno que nosotros hemos creado?

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El acontecimiento de la historia cristica no es de ayer, es de ahora, es presente, no es meramente un pasado, como creen los ignorantes ilustrados. Pero aquellos que comprendan, trabajarán para la Cristificación.

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El Señor es elevado al Calvario, y sobre las cumbres majestuosas del Calvario dirá: «El que en mi cree nunca andará en tinieblas, más tendrá la lumbre de la vida. Yo soy el pan de la vida, yo soy el pan vivo, el que come mi carne y bebe mi sangre, tendrá la vida eterna, y yo le resucitaré en el día postrero. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí mora y yo en él». El Señor no guarda rencores para nadie.

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«Padre mío, en tus manos encomiendo mi espíritu».  Pronunciada esta gran palabra, no se escucharán sino rayos y truenos en medio de grandes cataclismos interiores.

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Cumplida esta labor del espíritu en el cuerpo, será depositado el Cristo  o el Crestos, el Christus, Vishnú, el que penetra en su sepulcro místico. Y yo les digo en nombre de la Verdad y de la Justicia, que al tercer día, después del tercer acto, será levantado, resucitado en el iniciado, para transformar a éste en una criatura perfecta.

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Samael Aun Weor. El Cristo Cósmico y la Semana Santa

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