La Realidad es que subsistimos en estado Inconsciente. Y
escondemos el Cuerpo en mil ocupaciones intrascendentes, en la
casa, en el carro, en colegios, en oficinas, en gimnasios, bares, discos,
estadios y salas de cine. Escondemos el Corazón en las relaciones
e ilusiones amorosas, en el “refugio familiar”, o con los amigos y
los negocios. Escondemos la Mente en estudios interminables, en
colegios, universidades, postgrados y doctorados, para no Meditar
ni Despertar. O en creencias políticas o filosóficas, en opiniones,
suposiciones, críticas, juicios y máscaras. Escondemos nuestro
Espíritu para que no crezca, en sectas fanáticas, o en disculpas
infantiles frente a un Camino y la gran oportunidad de crecer…
¿Quiénes somos?... La Realidad es que somos Budas
prisioneros de nuestros miedos y apegos personales y colectivos,
hasta que decidamos ser Libres…
La Realidad es que somos Dioses dormidos.
Quizás seamos dioses dormidos, pero lo que sabemos, es
que ocupamos nuestro escaso Tiempo y la Energía en cualquier
cosa que no sea el Autoconocimiento. La Realidad es que estamos
atrapados en la Prisión de la Mente Mañosa, y de vez en cuando
exhibimos algunos intentos confusos de rebeldía e independencia
mal orientados, con ataques esporádicos de paranoia,
esquizofrenia, pánico, depresión o agresividad, matizados con
algunos intentos aislados, confusos y cobardes de Evolución, casi
siempre frustrados por los venenos generados por el Miedo y los
Apegos. La Realidad es que somos Dioses dormidos hasta que de
todo corazón, decidamos despertar…
Cuál es la Realidad?... La Realidad es que estamos perdidos.
Creemos tener claro el rumbo y en el fondo lo sabemos,
por eso tenemos tanto Miedo a la Vida o a la Muerte, a la
Inhalación o a la Exhalación, sin atrevernos a navegar en el río de
la Impermanencia… Porque vivimos en una Sociedad Samsárica,
oscura, enferma, adicta y controladora. Formamos parte de una
monstruosa e impersonal entidad colectiva que nosotros mismos
hemos construido.Samsara es la suma de todos nosotros, de todos los miedos y apegos, de nuestra ignorancia y deseos frustrados, de nuestros fracasos...Pero puedes derrumbar el muro de la ilusión, con la bendición de un Maestro en un solo Día… de correcta Meditación. Pero hay que prepararse. La Realidad es el Apego al Pantano de la Mediocridad. Estamos sumergidos hasta el cuello en el drama de una vida Samsárica. Por apego a las creencias, a la familia, profesión, al negocio, al club de amigos, al grupo social político o religioso, a la ciudad y país, a la raza, al estrato social y nuestro ego nos hace ver que somos distintos y el Samsara nos engaña y nos perdemos del Camino y de los Seres Despiertos. La Realidad es que la mente egoísta y sin Entrenador ni Entrenamiento nos hace ver diferencias. Pero la Verdad para el Sabio es que las diferencias no existen porque todos somos Uno. Pero seguimos con el carro de la vida, empantanados en los charcos pegajosos de la inconsciencia y andamos lento de un lado a otro, sin avanzar jamás. La Realidad es que sin Maestro de Mantra Yoga, la Mente está confundida. Sobrevivimos asustados, estresados y ocupados o sometidos a falsos valores, a reglas y a personas que denominamos autoridades, mucho más perdidas que nosotros. Y así deambulamos afanados en preocupaciones y actividades ridículas, insignificantes y superficiales, y nos desgastamos hasta que un día nos llega la muerte como a todos, pero seguimos creyendo que somos una persona especial y tan diferente a los demás. Alguien realmente valioso, digno, productivo y libre.... La Realidad es la Ignorancia. Y al no saber de dónde venimos, quiénes somos, ni adónde vamos, ni sabemos cómo proceder con nuestras vidas y relaciones, e inventamos mitos y personalidades distintas con las que jugamos y nos vamos envolviendo en la Telaraña del Samsara por millones de años.

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