Desde niños jugábamos, siempre universalmente nos amábamos
Compartíamos la misma habitación, era alegría y emoción
También peleábamos como niños inocentes, pero luego nos abrazábamos valientemente
En los juegos reíamos, felizmente corríamos.
A nuestra madre acariciábamos, en las noches las estrellas mirábamos
Íbamos al templo a orar, nos quedábamos dormidos a veces en las gradas cerca del altar
Decíamos para no ser castigados pequeñas mentirillas, a veces nos alaban de las orejillas
Los domingos nos llevaban al parque a comer helado, siempre permanecías a mi lado.
Te defendía de los niños que te querían pegar, mis gestos sabias copiar
Visitábamos a los abuelos, eran nuestros grandiosas navidades de transparentes anhelos
Marchábamos uniformados, a veces por hacer bulla en la escuela éramos regañados
Con las tareas del colegio te ayudaba, y algunas monedas te regalaba.
En la adolescencia con tu novia te mirabas a escondidas, me contabas bellas palabras vividas
Al crecer terminaste tu profesión, y luego partiste a hacer tu hogar, y claro a mí me dio algo de depresión
Vives con tu esposa y tus hijos, son bellos prodigios
Hoy nos volvimos a encontrar, nos dimos un abrazo del fraternal amar.
Gracias Dios por nuestros hermanos (as) del alma, amor incondicional y sublime calma.
Bendiciones,
Yider Elder Araque Cerón
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