En la publicacion anterior comentamos acerca de la cabeza y Corazon,y ombligo ,  ahora continua con la segunda parte.

El primer tema es tu respiración... Cuanto más profunda es, más capaz serás de actuar sobre tu ombligo y desarrollarlo. Pero no tienes ni idea de esto. Ni siquiera sabes lo mucho o lo poco que respiras, ni cuánto necesitas respirar. Cuanto más te preocupas, más te llenas de pensamientos. Probablemente, no seas consciente de que cuanto más cargada está tu mente, más pequeño es el flujo de tu respiración; éste se obstruye.

¿Alguna vez has observado que la respiración tiene un ritmo cuando estás enfadado y otro diferente cuando estás tranquilo? ¿Has observado alguna vez que cuando tienes un deseo sexual intenso en la mente, la respiración tiene un ritmo determinado, pero cuando la mente está llena de hermosos sentimientos la respiración tiene otro ritmo? ¿Has observado alguna vez que la respiración de una persona enferma tiene un ritmo diferente al de una persona sana? El flujo de la respiración cambia en cada momento según el estado de tu mente.

También es cierto lo contrario: si el flujo de tu respiración es armonioso, cambiará tu estado mental. O bien cambias la mente y cambia tu respiración, o bien cambias la respiración y eso afecta a tu mente.

La respiración rítmica es el primer paso para alguien que quiere desarrollar e influenciar sus centros vitales. Mientras está sentado, andando o moviéndose, su respiración debería ser tan armoniosa, tan tranquila y tan profunda que debería ser capaz de experimentar una música diferente, una armonía diferente a la de la respiración cotidiana. Si estás andando por la calle sin hacer nada, te sentirás muy dichoso. Si respiras profundamente, tus pensamientos irán disminuyendo, casi no tendrás pensamientos. Si la respiración es absolutamente regular desaparecerán incluso los pensamientos de la mente. La respiración afecta profundamente y en un alto grado a los pensamientos de la mente. No cuesta nada respirar correctamente y no necesitas emplear un tiempo extra en respirar correctamente. Mientras estás sentado en un tren, caminando por la calle o sentado en casa, si continúas con el proceso de respirar profunda y tranquilamente, al cabo de unos días este proceso se habrá vuelto espontáneo. Ni siquiera serás consciente de ello: espontáneamente, la respiración transcurrirá de una forma profunda y lenta. Cuanto más profundo y lento es el flujo de la respiración, más se desarrollará tu centro del ombligo. Cada vez que respiras, la respiración llega hasta el ombligo. Si la respiración entra y sale más arriba del centro del ombligo, este centro se va haciendo vago, se va debilitando porque la respiración no le llega.

Los hombres de la antigüedad descubrieron algunas claves, una fórmula para respirar. Pero el hombre es tan poco inteligente que empieza a repetir las fórmulas sin darse cuenta de su significado, sin comprenderlas. Es como cuando los científicos descubrieron la fórmula del agua, H20. Dicen que combinando hidrógeno y oxígeno obtenemos agua. Dos átomos de hidrógeno y un átomo de oxígeno crean la fórmula del H2o. Pero si alguien empieza a repetir «H20, H20» del mismo modo que la gente repite «Ram, Ram, aum, aum» dirán que está loco, porque ¿qué puede suceder por repetir una fórmula? La fórmula es una indicación de algo. Si comprendes de lo que se trata, entonces la fórmula tiene sentido.

A menudo puedes escuchar a la gente repitiendo el sonido aum. No saben que aum es una fórmula como H20. Aum tiene tres letras. Son la «a», la «u» y la «m». Quizá no te hayas dado cuenta de que si cierras la boca y pronuncias en alto «aa» en tu interior notarás cómo resuena en tu cabeza el sonido «a». «A» indica el centro de la cabeza. Si pronuncias «u» en tu interior, sentirás cómo resuena dentro de tu corazón el sonido «u». «U» indica el corazón. Y si pronuncias «m» en tu interior, la tercera parte de aum, sentirás que resuena cerca de tu ombligo. «A», «u» y «m» son tres sonidos que indican el sonido de la cabeza, el corazón y el ombligo. Si pronuncias «m», sentirás la fuerza del sonido en el ombligo. Si pronuncias «u», sentirás la fuerza en el corazón. Si pronuncias «a», resonará en tu cabeza y desaparecerá.

Esta es la fórmula. Tienes que ir de la «a» a la «u» y de la «u» a la «m». Si únicamente repites aum no pasará nada. Estos procesos que nos llevan de la «a» a la «u» y de la «u> a la «m» son los procesos a los que hay que prestar atención. El primer proceso es la respiración profunda. Cuanto más profunda y armoniosa es la respiración, más sintonizada estará y más aumentará la energía vital en tu interior; se empezará a radiar desde tu ombligo, el cual se convertirá en un centro vivo.

Al cabo de algunos días empezarás a sentir que hay una energía que fluye de tu ombligo, y también sentirás que hay una energía que entra. Sentirás cómo, cerca de tu ombligo, empieza a desarrollarse un centro vivo y dinámico. En cuanto sientas esto, empezarás atener muchas otras experiencias en torno a este centro.

Fisiológicamente, para desarrollar el centro del ombligo lo primero es la respiración. Psicológicamente, hay determinadas cualidades que ayudarán a su desarrollo. Esta mañana les he hablado sobre la ausencia de miedo. Cuanto más miedosa es una persona, menos cerca está de alcanzar el centro del ombligo. Cuanto menos miedosa es una persona, más cerca está de alcanzar el ombligo.

En la educación de los niños, mi sugerencia básica es que nunca habría que decirle a un niño, ni siquiera por equivocación, que no debería salir a la calle porque está oscuro. No te das cuenta de que estás perjudicando su centro del ombligo para siempre. No dudes en decirles a los niños que vayan a todos los lugares oscuros; dile que la oscuridad les está llamando. Si el río está rebosando no le digas a los niños que no salten al agua; no sabes que el niño que se atreve a meterse en un río crecido está desarrollando su centro del ombligo. El centro del ombligo de un niño que no se mete en el río se vuelve débil y frágil. Si los niños quieren subir montañas, déjales. Si los niños quieren trepar a los árboles, déjales. Déjales ir a donde puedan experimentar aventuras y valentía. Aunque todos los años mueran algunos niños escalando montañas, saltando a los ríos o trepando a los árboles, esto no tiene importancia. Porque si todos los niños de una comunidad se vuelven miedosos y empiezan a no ser valientes, entonces, aunque toda la comunidad esté aparentemente viva, en realidad estará muerta.

En India por ejemplo hay esta desgracia. se habla mucho sobre religión, pero no sabemos nada sobre la valentía. No sabemos que sin valentía no hay religión, porque sin valentía no se desarrolla el elemento básico de la vida. Es necesario ser valiente, tan valiente como para ser capaz de enfrentarnos a la muerte. iEn India se habla mucho de religión pero nuestro miedo a la muerte no tiene límites! En realidad debería ser al contrario; las personas que conocen el alma, que reconocen el alma, no deberían tener ningún miedo a la muerte, porque la muerte no existe. Pero mientras hablas mucho del alma tienes mucho miedo a la muerte, un inmenso miedo.

Probablemente, hablas del alma porque tienes miedo a la muerte. Al hablar del alma te consuelas con que no te vas a morir, con que el alma es inmortal. Probablemente, es por causa de este miedo que hablas del alma, esta puede ser la explicación. Habría que desarrollar la valentía. Habría que desarrollar una inmensa valentía. Siempre que haya oportunidades en la vida de enfrentar el miedo habría que darle la bienvenida.

Alguien le preguntó a Nietzsche en una ocasión: ¿Cómo podemos desarrollar nuestra personalidad?

Él respondió con una máxima muy peculiar que no habrías esperado como respuesta. Dijo: iVive peligrosamente! Si quieres desarrollar tu personalidad, vive peligrosamente.

Pero crees que cuanta más seguridad tienes mejor te van las cosas: con un buen saldo en el banco, con una casa, con policía y militares, no existe el miedo... Con todo esto puedes vivir una vida tranquila. No te das cuenta de que con todas estas medidas y comodidades estás casi muerto. Ya no tiene sentido vivir, porque el único sentido de la vida es vivirla peligrosamente. La vida no tiene ningún otro sentido. Los cadáveres están absolutamente seguros porque ya no se pueden ni morir. Nadie les puede matar, sus tumbas son absolutamente seguras.

Un emperador construyó un palacio. Por motivos de seguridad sólo hizo una puerta en el palacio. El emperador colindante vino a verlo. Le gustó mucho y dijo:

-Yo también voy a construir un palacio como éste. "Es muy seguro. No puede entrar ningún enemigo -sólo tenía una puerta y ésta tenía muchas medidas de seguridad.

Cuando el emperador se marchó, el anfitrión salió a despedirle y se reunió una gran multitud. Mientras se marchaba, el emperador le dijo:

-Estoy muy contento. Yo también voy a construir un palacio como éste.

Había un anciano sentado a su lado que se empezó a reír. El emperador le preguntó:

-¿De qué te estás riendo?

El anciano dijo:

-iSi construyes un palacio así, no cometas el mismo error!

-¿Qué error? -preguntó el emperador.

-No pongas ni una sola puerta. Tapia todas las puertas. Entonces estarás absolutamente

seguro -contestó el anciano.

El emperador dijo:

-Entonces se convertirá en una tumba.

El anciano dijo:

-Este palacio también se ha convertido en una tumba. Siempre que sólo haya una puerta y tantas

medidas de seguridad, siempre que no existe ningún peligro, estás en una tumba.

Crees que la falta de miedo es valentía: eso es un error. La valentía no es la falta de miedo. En la presencia del miedo, la valentía es algo completamente distinto que sucede en tu interior. No es la ausencia de miedo. La valentía es la presencia absoluta del miedo, con el coraje de enfrentarte a él. Pero tu vida es tal que esto no se desarrolla.

Lo que yo les sugiero es que rezando en los templos no te acercas más a lo divino. Pero si vas cuando las aventuras de la vida y la valentía te están invitando, cuando los peligros te están llamando, sin duda llegaras a estar más cerca de lo divino. Cuando hay peligro, cuando hay inseguridad, el centro que está oculto en tu interior se despierta y está vigilante. Cuando hay peligro, cuando hay inseguridad, este centro siente un desafío, y en esta situación se puede desarrollar el centro del ombligo.

Antiguamente, los sannyasins aceptaban esta inseguridad. Abandonaban sus casas pero no porque la casa estuviese mal. Después, la gente estúpida empezó a pensar que los sannyasins abandonaban sus casas porque no estaban bien, abandonaban a sus mujeres y a sus hijos porque eran una atadura. Esta idea es errónea. El sannyasin simplemente quería renunciar a la seguridad. Quería entrar en un estado de inseguridad, donde no tuviese apoyo, amigos, conocidos, nadie que pudiese llamar suyo. Siempre que hubiese enfermedad, muerte, peligro, pobreza, quería entrar en este estado de inseguridad. Cualquier persona que escogiese la inseguridad era un sannyasin.

Más tarde los sannyasins crearon a su alrededor mucha seguridad, ¡más de la que tenía la gente que vivía en sociedad! La persona que vive en sociedad tiene que ganarse la vida, pero un sannyasin no: tiene incluso más seguridad. Lo recibe todo: recibe su ropa, recibe un lugar donde vivir, no tiene que privarse de nada. La única diferencia es que ni siquiera tiene que ganárselo. La dificultad e inseguridad de ganar dinero también se ha terminado. Hay otra persona que se ocupa de eso para él, siempre habrá una persona u otra que se ocupe de eso. De modo que un sannyasin es como una persona atada a un poste, por eso no puede ser valiente. Un sannyasin es como una persona sin fuerza en esta vida, ni siquiera puede demostrar un poco de valentía.

Un sannyasin dice: "soy jainista"; otro sannyasin dice: «Soy hinduista»; otro sannyasin dice: «Soy musulmán». ¿Acaso un sannyasin puede ser hinduista, jainista o musulmán? El sannyasin pertenece a todo el mundo. Pero tiene miedo de decir: «Pertenezco a todo el mundo», porque si lo dice puede significar que un sannyasin no pertenece a nadie. Entonces los que le están alimentando y construyendo casas para él quizá ya no sean tan amigables. Dirán: «No nos perteneces. Perteneces a todo el mundo, así que vete con todo el mundo. Sólo nos ocuparemos de ti si eres un monje musulmán. Nosotros somos musulmanes, "de modo que sólo nos ocuparemos de los monjes musulmanes". Entonces el monje dirá «Soy musulmán», o dirá: «Soy hindú». Esto es buscar la seguridad. Esto es buscar una nueva casa: han dejado su antigua casa pero ahora quieren una nueva casa.

Actualmente, la situación es que los listos, los que quieren tener una buena casa, ino construyen una casa sino que se hacen sannyasins! Le dicen a los demás: «No eres sabio, construye tu propia casa. iEstás cometiendo pecados y puedes ir al infierno!», y consiguen que estas personas les construyan una casa, viven en ella, disfrutan con la idea de ir al cielo, acumulan virtudes y se ahorran todos los problemas de la vida. Los sannyasins han creado su propia seguridad.

Pero fundamentalmente el significado de sannyas es el deseo de vivir en peligro. Básicamente, significa que no tienes cobijo, compañero ni seguridad acerca del mañana.

Jesús estaba pasando al lado de un jardín. Le dijo a sus amigos: «¿Veis las flores que han florecido en ese jardín? No saben si mañana saldrá el sol o no. No saben si mañana tendrán agua o no, pero hoy han brotado llenas de alegría».

Sólo el hombre hace planes de hoy para mañana y después hace planes para pasado mañana. Hay gente que planea cómo deberá ser su tumba. Los que se consideran sabios construirán monumentos de antemano donde guardar su cuerpo muerto.

Todos hacéis planes se olvidan completamente de que cuando una persona hace planes para el mañana, mientras hace esos planes está matando el presente. Y mañana volverá a hacer planes para el día siguiente y volverá a matar ese día. Cada día hará planes para el día siguiente y volverá a matar el día de hoy. Sólo existe el presente. El mañana no llega nunca: siempre que llega ya es hoy. Mata el hoy por el mañana.

Esta es la naturaleza de la mente que busca seguridad: mata el hoy por el mañana. La mente sacrifica el presente por el futuro. Y el futuro nunca llega. Mañana nunca llega. Finalmente, se da cuenta de que se le ha escapado la vida de entre las manos.

La persona que se atreve a vivir el hoy y no se preocupa del mañana está viviendo peligrosamente, porque mañana quizá haya peligro. No tiene ninguna garantía de nada. Quizá la esposa que hoy es amorosa mañana no lo sea; quizá el marido que hoy es amoroso mañana no lo sea. No tiene ninguna garantía sobre el mañana. Hoy tiene dinero, mañana quizá no tenga nada; hoy tiene ropa, mañana quizá no tenga ropa. Si la persona que acepta totalmente su inseguridad sobre el mañana y espera al mañana afronta lo que traiga el mañana, entonces se empezará a desarrollar lo que denomino su centro del ombligo. En su interior habrá un poder, una energía, una potencia. En su interior surgirá una base parecida a un pilar de valentía sobre la que pueda desarrollarse su vida.

A nivel físico es necesaria la respiración, y a nivel psicológico es necesaria la valentía. Para el desarrollo del centro del ombligo son básicamente necesarias estas dos cosas. Si hay algo más, relacionada con esto, les hablaré de ello esta noche. Pero antes de concluir esta sesión tengo que decirles una cosa más.

En Japón, hace setecientos u ochocientos años intentaron crear un tipo de persona diferente: lo denominaron samuray. Era un monje pero también un guerrero. Es muy extraño, ¿qué relación hay entre un monje y un guerrero? Los templos de Japón son muy extraños. En esos templos enseñan meditación pero también enseñan jujitsu y judo, así como las artes de lucha, esgrima y tiro de arco. Si fuéramos allí y lo viéramos,nos asombraríamos! ¿Qué necesidad hay de usar una espada en un templo de meditación? ¿Y qué tiene que ver la enseñanza del judo, el jujitsu y la lucha con la meditación? Delante de los templos de meditación hay símbolos de espadas. Es un caso muy extraño.

Pero había un motivo: en Japón los meditadores se fueron dando cuenta de que si en la vida de un buscador no hay ninguna posibilidad de desarrollar la valentía y la fuerza, ese buscador sólo desarrollará la mente; sus centros más profundos no se desarrollarán. Sólo puede convertirse en un erudito, pero nunca se convertirá en un santo. Podrá convertirse en una persona supuestamente culta. Podrá conocer el Gita, el Corán, la Biblia y los Upanishads, podrá aprenderlos de memoria como un loro -esto es posible-, pero no tendrá experiencia de la vida. Así que el meditador aprendió a usar la espada, el arco y la flecha.

Un amigo regresó de Japón. Alguien le había regalado una estatua y estaba muy preocupado, porque no entendía de qué tipo de estatua se trataba. Al regresar vino a verme con la estatua y dijo:

-Alguien me ha obsequiado con esta estatua, y la he traído porque no hago más que preguntarme qué clase de estatua es.

¿Qué significa?

Era una estatua de un guerrero samuray.

Le dije:

-No lo entiendes porque hace miles de años que hemos creado un malentendido.

Era la estatua de un guerrero con una espada en la mano. El lado de la cara que coincidía con la mano que sujetaba la espada brillaba con el reflejo de la espada. Ese lado de la cara se parecía a la de Arjuna. En la otra mano sujetaba una lámpara, la luz de la lámpara le iluminaba el otro lado de la cara: este lado de la cara se parecía a la cara de Buda, Mahavira o Cristo. En una mano tenía una espada y en la otra tenía una lámpara. No consigues entenderlo porque crees que o bien debería tener una espada en la mano o bien una lámpara. ¿Un hombre puede tener las dos cosas en sus manos?

Mi amigo no podía entenderlo.

Estoy muy confundido -me dijo-. ¿De qué se trata?

Le expliqué que la lámpara sólo puede estar en la mano de una persona que también tiene una espada brillante en la otra. Para esa persona, no se trata de usar la espada; sólo las personas débiles, las personas miedosas, usan una espada. Una persona cuya vida se ha vuelto como una espada no necesita usarla, no tiene necesidad de usarla porque toda su vida es una espada.

Por tanto, no creas que porque una persona tenga una espada en la mano significa que la vaya a usar, que vaya a herir o a matar a alguien. Una persona sólo mata cuando tiene miedo de que le vayan a matar a él; si no, nunca mataría. Una persona violenta es una persona realmente miedosa. En realidad, la espada sólo puede estar en manos de una persona no violenta. De hecho, una persona sólo puede ser no violenta cuando él mismo se ha convertido en una espada; si no, no.

La lámpara de la paz sólo benerará al hombre en cuyo ser ha nacido una espada de valentia, en cuyo ser ha nacido una espada de energía y fortaleza.

Por una parte, la personalidad debería estar cargada de fuerza absoluta, y por otra, de paz absoluta: sólo así podrá surgir una personalidad íntegra, una totalidad.

Hasta ahora ha habido en el mundo dos tipos de situaciones. O bien ha habido gente que ha tenido lámparas en la mano y se han vuelto absolutamente débiles: si alguien les apagaba la lámpara, ni siquiera eran capaces de impedírselo o de preguntar porqué lo hacía. Simplemente pensaban: «Cuando este tipo se haya ido volveré a encender la lámpara, y si no se va, nos quedaremos en la oscuridad; si de todas formas da lo mismo, ¿para qué me voy a molestar en resistirme?». Por un lado, en una de las situaciones hay gente que tiene una lámpara en la mano pero no tiene poder para protegerla.

India se ha convertido en uno de esos países débiles. Se ha convertido en un país débil porque no hemos desarrollado los auténticos centros de nuestra energía vital. Nos hemos quedado en la mente, aprendiéndonos de memoria el Gíta, los Upaníshads y las palabras de Mahavira, y comentándolos. El maestro y el discípulo se sientan a hablar sobre miles de cosas inútiles que no tienen ninguna relación con la vida. Nuestro país, toda nuestra raza se ha debilitado, no tiene fuerza. Se ha vuelto "impotente.

Por otra parte, hay gente a la que simplemente le dejó de interesar la lámpara, empuñaron la espada y empezaron a usarla. Entonces, como no tenían una lámpara, no podían ver a quién estaban matando en la oscuridad. No sabían si estaban matando a los suyos o a otra gente. Pero seguían matando, y si alguien les hablaba de encender la lámpara, decían: «Deja de decir tonterías. El tiempo que vamos a perder encendiendo la lámpara lo podemos aprovechar usando la espada. Y además, con el metal que usaríamos

para hacer una lámpara, podemos fabricar otra espada, ¿para qué gastar todo ese aceite y todo ese metal? En la vida sólo es necesaria la espada».

En Occidente, la gente usa su espada en la oscuridad, y en Oriente todos están sentados con la lámpara pero no tienen espada. Ambos están llorando. Todo el mundo está llorando. Todavía no ha nacido el hombre correcto; el hombre correcto es a la vez una espada viva y una lámpara de la paz. Sólo puedo decir que una persona es religiosa cuando han surgido en él ambas cosas.

Hoy hemos habado sobre estos primeros puntos. Está bien que les surjan muchas preguntas sobre este tema; debería ser así. Si queréis escribir las preguntas,  contestaré por la noche. Entonces, mañana empezaremos a hablar sobre otros temas. . Mañana hablare de otras cuestiones y podras hacer preguntas sobre eso. Pasado mañana hablaremos sobre otros temas y podras hacer preguntas sobre eso. Pero si haces preguntas hoy es mejor que sean acerca de lo que hemos estado hablando. Manana continuare sobre el ombligo.

jesus ludena ruiz.......lima -peru

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