ENTRE SOMBRAS.....

Venía yo pensando.....que hay pensamientos incendiarios, y otros que tratan de apagar esos mismos incendios, sería algo así como enviar a dos comandos, uno que incendie y otro que apague, desde una única mente, no desde una Mente-Única.

El conflicto ya estaba cuando decidí la posibilidad de incendiar el bosque, o la casa, o el parque de atracciones, o el mundo, incluso un planeta pendiente de descubrir. Digo que el conflicto ya estaba, pues lo vi venir y participé en su construcción hasta darle el poder de incendiar algo, alguna cosa relacionada con el conflicto. Luego, conflicto en mi pensamiento, incendio a la vista. ¿Dónde? en el mismo lugar en el que se forjó el pensamiento-conflicto. Mi mente.

Miro, cerrando los ojos, hacia el horizonte, imaginando-me un espacio abierto, boscoso, pleno de árboles de variados tipos, y también un lago con agua casi rebosando el espacio que tiene reservado para ser lago. En esa mirada, no muy lejos, observo unas pocas cortinas de humo que parecen adornar el paisaje, por decisión propia. Y ahí me digo, en forma de pregunta...¿qué bonito está el bosque, no? incluso con ese decorado humeante, de colores variados, entre negro y gris. La diferencia entre ellos, unos siete, es el tono del negro-gris.

¿Qué me querrá decir todo esto? No me parece natural, aunque me lo muestre la propia naturaleza. Me llega una respuesta, hablada. Observa tus propios pensamientos convertidos en incendios que humean para ser vistos por ti, su ejecutor. ¿Mis pensamientos? pregunto. Sí, tus pensamientos. Os cuesta muy poco incendiar el mundo con pensamientos de este mundo. Siete son tus hogueras, tus incendios abiertos, pendientes, no de ser sofocados, sino más bien de ser mirados, vistos, observados y atendidos. Si, esa es la palabra que más me resuena. Atendidos.

Habla la voz: Nada de esto sucede en el mundo de Dios, pues nada de esto es real. Tú te lo haces real, y en rebeldía del sistema de pensamiento que has escogido, viendo que no te da paz, re-niegas incluso de esa elección en la que tu apuesta es la de mirar a través de los ojos del ego, de tu ego, enfadado, oscuro, triste, des-amado, quejoso y malhumorado.

Incendios que parecen que duran. Que se estancan en el irremediable tiempo que no hace nada por rebajar su intensidad, ni siquiera por acercarse a ver qué es lo que lo mantiene vivo. Tiempo y pensamientos son la misma falsa cosa sobre la que se sustentan los juicios que dan como resultado eso que crees ver. Te crees real, en un cuerpo que se cree que piensa libremente. Te crees un ser único en la especie y al mismo tiempo, mortal. Eso debe ser cuanto menos doloroso para la mente que cuenta sus días de vida sabiendo que va a morir. En el tiempo, todo vale.

Y vuelvo al envío de dos comandos para tratar el tema del pensamiento-incendiario. Uno que encienda el fuego y el otro que lo apague. Instrucciones opuestas en una misma mente-separada. Comando unificado para atender mi mente desatendida.

La verdad es que no saben que hacer y se rinden ante esta evidencia.

Hablan entre los jefes de los comandos, "cuchichean" en voz baja y me miran. Son miradas diferentes, dependiendo de cada comando. Culpa y perdón. Y yo en medio, a esperar que resuelvan, lo irresoluble.

Me quedo dormido en el sueño. Tal vez ahora me crea que nada de eso es verdad y todos los personajes del cuento podamos descansar. Yo el primero.

Bendiciones a mis espejos.

Seguimos !!!

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