Para llegar en la quinta dimensión debemos pasar antes por la cuarta dimensión que esuna dimensión de transito y de aprendizaje a fin de maestrear y superar nuestros condicionamientos y sus automatismos limitantes.


La tercera dimensión es la dimensión de los cincos sentidos en cual todo es tangible. Por el hecho que es denso y no permite ver encima de su propia realidad, decimos que es una ilusión, desde el punto de visto de la consciencia superior y que hace parte de las dimensiones de dualidad y de separación.

La cuarto dimensión es la dimensión del hombre y de su armonía, donde el corazón es la expresión más típica. Es la dimensión de los acuerdos entre el mundo de la manifestación de la energía y sus niveles más abstractos.
En ella la energía fluye cíclica pero libremente. Esta dimensión se manifiesta con intensidad diversa a través de los movimientos del espacio/tiempo en las polarizaciones del mundo de las manifestaciones. Depende de los efectos de las fluctuaciones de la energía causal (o del origen en el vacío de la formas) sobre las formas manifestadas. Se manifiesta encima y en acuerdo con estas polarizaciones. Es el reino de las interacciones cíclicas entre las polaridades y la energía libre original, como el movimiento o ritmo del corazón.

Aquí tenemos la impresión que todo es móvil. Podemos entrar en ella si rompemos con los prejuicios de nuestros conceptos. Sin romper nuestros esquemas no podemos hacer el salto de transición que permite que la energía libre nos lleve a sus fuentes (en la quinta dimensión). Es como un salto en el vacío o el mar, dejando todas las referencias fijas.

Es muy desequilibrante si no estamos preparados, porque faltan las señales de referencia. No tenemos más apoyo que un camino algo trillado. Pero, tenemos ayuda, si queremos, a través de las entidades de las dimensiones superiores o del Espirito universal que vela siempre dentro de nosotros. Falta solamente aprender a escuchar. Esta dimensión conecta nuestro espíritu con el conjunto, pero aún no es totalmente uno con el.

En esta dimensión nuestros sentidos no se sirven de la misma manera de receptividad física y concreta de la tercera dimensión del mental concreto. En esta dimensión las percepciones son trascendentes. Sus vibraciones vehiculan informaciones más elevadascon un potencial casi ilimitado al mismo tiempo. Tampoco pueden ser reducidas a estados restrictivos, bien determinados. La mente concreta no puede directamente integrar las informaciones de estos estados de percepción especialmente sutiles, por falta de memoria o de ignorancia acerca de los planos superiores.

El hecho de ser empujado fuera de los límites reconocidos, provoca primero una reacción de defensa a través del miedo. Luego empieza un proceso de integración por medio dedudas hasta que estamos acostumbrados a las nuevas experiencias.

Por esta causa esta dimensión es la dimensión de la creación de nuestro libre arbedrio. Es decir nuestra verdadera libertad no es tanto elegir entre lo que conocemos al nivel de la mente concreta, sino elegir la abertura que nos lleva a mas interactividad, mas armonía y mas unidad. Lo que nos lleva a más libertad es muchas veces elegir lo que no conocemos. Eso nos conecta con nuestro potencial creativo, nuestro único medio para sobrepasar nuestras restricciones y limites.

Eligiendo la abertura interactiva, hacemos un salto cuántico en nuestra verdadera libertad. No está más limitada por “pro o contra” pero se abre para crearse con, por y en un conjunto no limitado. Entramos en el mecanismo de la interactividad que se puede definir como: el hacer sin hacer de la consciencia. Pasamos desde “el nivel del hacer por la fuerza” y de sus elementos conocidos y dominantes “al nivel del servicio integrado en el bien del conjunto”. No funciona más por dominaciones sino por atención y respeto mutuo para la interactividad de la perfección de la armonía del conjunto.

Solamente esta actitud permite conectarnos con nuestro Ser Superior y la verdadera naturaleza creativa de su Alma. De esta manera podemos revelar el potencial de las energías que tenemos en Ella. Nos conecta con el potencial infinito de nuestro origen común.

Podemos decir que estar en esta dimensión es como planear dentro de un estado privilegiado de armonía encima de las dualidades de la vida. Es como estar en una meditación pero al mismo tiempo actuamos. No obstante las polaridades quedan presentes y vuelven para superar desde el momento que perdemos la actitud de “hacer sin hacer” por la fuerza de la voluntad u otro motivo. La alineación con el mundo superior, incluso del alma, es un mundo de fusión por interactividad libre. Se cierra desde que hay desequilibrio de fuerzas. Es por eso también que morimos, perdiendo el contacto interactivo con las fluctuaciones de las dimensiones superiores.

Esta dimensión necesita la consciencia que todo está interconectado y se mueve por interacción. En esta dimensión nuestras sanaciones dependen principalmente de laevolución de la consciencia espiritual de la persona y de su sensibilidad para la interactividad energética. En primera instancia no es una cuestión de altas vibraciones sino de armonía de vibración, aun necesitamos la ayuda de alimentos y medicamentos de buena cualidad vibratoria.. Sirven más como referencias de apoyo vibratorio que de substrato material. Las interconexiones de este nivel llegan a una consciencia de unidad construido a deferentes niveles. Pero no hay ya una consciencia de la unidad realizadaentre los partes.
Contiene el soplo de la vida presente en todo (el “prana” o “pneuma”, la energía psíquica que dirige todas la formas como un código positivo de vida, que encontramos en el sangre).


Cuando nos estabilizamos dentro de las fluctuaciones de la cuarta dimensión entramos enla quinta dimensión. Es la dimensión causal. Contiene las bases de la construcción de las manifestaciones: los arquetipos. Esta dimensión es la sede de la memoria y de la voluntad de la consciencia original. Podemos decir que es la esfera de la conciencia del Padre (Dios) y de su voluntad de perfección y de verdad que inspira a nuestro libre albedrio. Tenemos acceso en ella por la intuición pura.

Esta dimensión nos da acceso a la energía pura o la sustancia del increado y su potencial que transformamos por la consciencia.

La quinta dimensión da acceso a Nuestro Ser Divino y su consciencia omnipresente. Es la base de la unidad y de la universalidad de la consciencia (crística). Con el espíritu, desde esta dimensión y sus arquetipos, creamos las diferentes expresiones más perfectas de nuestra consciencia. Lo hacemos a través de hechos más o menos coincidentes. Cuanto más estén expresiones perfectas de nuestra consciencia, más creamos armonía y transformamos la desarmonía en orden.
Esta dimensión es la base para juntar todos los niveles de la creación. Más sobre este al momento venido.
H.a.t.m.a. De Wolf.
Pangeosis

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