Todos nos damos a todos y todos recibimos recíprocamente, aunque varíe la proporción en la que nos regalamos mutuamente.

 

No seríamos nada sin dar porque al entregar aquello que el otro necesita estamos formando parte de él; de alguna manera hemos establecido un puente que nos liga a su alma y desde esa atalaya somos capaces se sentir lo que la otra persona siente y emocionarnos con ello cuando lo comprendemos.

 

Para dar no es necesario solamente ser generoso, es preciso estar atento a lo que el otro precisa, a lo que le urge sin palabras, a aquello que está pidiendo entre silencios y miradas. Hay que observar y reiterar lo observado. Nada puede perdérsenos. Todo sirve, todo es útil para encontrar el vacío que necesita ser llenado. Si descubrimos el hueco ya hemos puesto la señal donde verter lo que vamos a entregarle.

 

No podemos, sin embargo, dar solamente lo que nos sobra. Para que sea verdaderamente fértil lo que regalamos hay que tomar parte de lo necesario que nos es propio y repartirlo sin miedo. Se multiplicará espontáneamente y servirá de nueva semilla para ser entregado otra vez más por quien lo recibe. Este maravilloso tránsito completa el círculo. Uno comienza recibiendo la vida, atenciones, afecto, cuidados…y es un acto obligado pasar el testigo a los demás hasta el final de ésta.

 

Transmisores y receptores, una simbiosis inigualable que mantiene la magia del corazón para seguir latiendo sin fuerza motriz que lo impulse, a no ser la energía del amor en estado puro invadiéndolo todo.

 

Recibir, por otra parte, también requiere entrega. Ha de existir disposición receptiva, querer integrar lo nuevo, aceptar aquello que repone el alma y querer que permanezca.
Ambos procesos se retroalimentan siempre que sigan este orden. Hemos de dar primero si queremos que haya vuelta.

Recibiremos sin duda, por eso hay que dar sin temor. Una y otra vez…ahora y mañana…a ti y al otro.

 

La vida se encargará de llevarlo de regreso hasta nosotros y muchas veces cargado de aderezos que convierten en premio lo que hemos entregado desde el corazón.

 

Demos tiempo a lo que ha de venir de vuelta. No contemos los minutos ni las horas…dejemos que todo transcurra como debe y estemos atentos a lo que ha de llegarnos para alegrarnos infinitamente con su presencia.

 

Enviado por "Mirar lo que no se vè"

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Comentario

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Comentario de Amparo Caballero Borja el julio 5, 2017 a las 7:35pm

Maya:

estoy completamente de acuerdo, vivimos en un constante dar y recibir, gracias.

Comentario de Diana Flores el junio 26, 2017 a las 9:23pm

gracias! gracias! gracias!

Comentario de Lucía Esther Giamberardino el junio 26, 2017 a las 12:53pm

¡Hermoso!!! Gracias Maya.  Con todo cariño.  Un abrazo.

Comentario de KAREN el junio 6, 2015 a las 11:38pm

Gracias por compartir

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