LUGAR: ACAPULCO GUERRERO.

Año: 2009

MES: ENERO

NOMBRE: ROSALÍA M.

Era la primera ocasión en que veía un caso de lupus.

La enferma una joven mujer, pasada de peso, en una silla de ruedas, casada, profesionista y con muchos proyectos de vida por delante.

Cuando me señaló abajo de su rodilla y a la altura de su espinilla quitó la venda y descubrió una herida en forma circular, un agujero grande que supuraba entre medicamento y pus.

Las molestias aparte del dolor eran de “comezón aguda” éstos cráteres podían salir en cualquier parte del cuerpo.

Por estar de viaje tenía mi regreso a Cuernavaca ya previsto 3 días después así que ya con la experiencia de las sanaciones y reconexión consecutivas, hicimos 1 sanación y la reconexión.

Desde el primer día sintió alivio.

Un día después de haber hecho la segunda sesión de reconexión, me llamó su mamá, también de nombre Rosalía para decirme que había mejorado muchísimo, que se estaba cerrando su “cráter” y que se había eliminado ¡la comezón!

Solo puedo decir ¡Gracias a Dios! Igual que en todos los casos de sanaciones y reconexiones aunque no sabemos ni nos apegamos a un resultado siempre digo con el corazón ¡Gracias a Dios!.

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