LUGAR: CANCÚN QUINTANA ROO.

Año: 2008

MES: DICIEMBRE

NOMBRE: GONZALO V.

Era un 24 de diciembre, una rica cena en casa de mis hermanos y la celebración de las festividades navideñas.

El 25 por la mañana me contaron que una de las familias allegadas no estaban celebrando porque había un enfermito en su casa.

El enfermo era el padre de familia, Don Gonzalo ese mismo día lo visité estaba en cama muy débil, demacrado, amarillento.

Había tenido ya una cirugía y necesitaba urgente otra para poder salvar su vida, solo que había un pequeño inconveniente, había bajado mas de 30 kilos de peso y no aguantaba la operación.

Su estómago no toleraba ningún tipo de comida y a duras penas jugos, agua y thé.

Traía pegado a su cuerpo una bolsita donde drenaba la orina.

Por la debilidad con trabajos podía ponerse en pie, la primera vez que lo ví, miré a un hombre moribundo.

Tenía una actitud negativa, se quejaba de su enfermedad, de los médicos, de las medicinas, de la situación económica y en el fondo NO creía en la sanación que le iba a hacer.

Fue la primera ocasión que hice 3 sanaciones reconectivas y la reconexión personal consecutivamente.

El primer día casi no hubo ningún síntoma que pudiera indicaerme que estaba sucediendo la sanación.

Pocos registros, un leve movimiento de ojos.

No podía trabajar muy bien porque el enfermo estaba sobre su cama y la cabeza apuntaba hacia la cabecera, era la única posición por los tubos a los que estaba conectado que era posible hacer el trabajo.

La segunda sanación con un poco más de registros aunque la disposición anímica de Gonzalo emporaba, creo que el mismo se preguntaba por que demonios estaba haciendo eso.

Yo simplemente hacía mi trabajo, sin embargo pensaba que no duraría mucho, en alguna ocasión en que le vi su cara se la ví sin vída, muy pálida, amarillenta y después ennegrecida.

Era la primera ocasión en que claramente notaba un cambio de coloración en el rostro de las personas y mi primera percepción fue de un signo de muerte.

Volvía mi trabajo, sin juicios compartiendo las vibraciones elevadas de luz y fin de la segunda sesión.

Al siguiente día le pregunté a la familia si habían notado algún cambio y me dijeron que ¡siii! Durmió mucho mejor, tenía más energía y su cuerpo toleraba un poco más la comida.

Realicé la tercera sanación y la reconexión personal.

Cuando regresé al D.F. lo dejé caminando y sentado en su sala hablando con una Distribuidora de complementos alimenticios.

Mi hermana me dijo que días después organizó una “bistecisa” y hasta le pegó a la piñata.

Aún estaba débil pero milagrosamente había tolerado ya los alimentos y ganaba peso y fuerza.

Un mes más tarde ya estaba listo para ser intervenido y hoy hace una vida normal.

¡Gracias a Dios y a esté nuevo espectro de sanación y nuevamente Gracias a Dios por haber permitido que fuera un canal de luz y parte del proceso de sanación!

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