“Ho Divino Padre Eterno, en unión con tu Divino Hijo y el Espíritu Santo, y por medio del Inmaculado Corazón de María, te suplicamos destruir el Poder de tus peores enemigos: los Espíritus malignos (especialmente los espíritus de: obscuridad, maldad, violencia y muerte, que vagan por todo el mundo, y de cualquier otro poder que no provenga de ti).

 

Arrójalos a las cavernas del Infierno, y encadénalos ahí para siempre. Toma posesión de tu Reino, pues ha sido creado por Ti mismo y muy justamente te pertenece.

 

Padre Celestial: concédenos el dominio reinante del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María; y a través de Nuestra Santísima Madre te ofrecemos: todas nuestras actividades, nuestros trabajos, oraciones, cansancios o fatigas, nuestra cruz de cada día; también todos los méritos de nuestras oraciones y buenas obras; los unimos a los méritos infinitos de las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, de

Su Vida, Pasión y Muerte, y a los méritos del Inmaculado Corazón de María.

 

Tómalas Padre, a través de las Manos Purísimas de María, para que Tu Construyas esos muros protectores contra nuestros Enemigos y nos Impulses a orar cada día mas y mejor, para que se cumpla en todo y en todos Tu Divina Voluntad.

 

Con cada latido de nuestro corazón y con cada respiro, repetimos esta Oración, por puro amor a Ti.

Amén. “

Que Dios les bendiga siempre.

Juan Carlos B.

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