Gracias por compartir ésta sabiduría de Ram a mi amiga y colega sanandora de frecuencias de luz Estelaa F.

El amor es la acción de Dios de permitir que todo esto exista. Y si nos decimos que queremos ser más semejantes a Dios, entonces ser semejante a Dios significa volver a esa esencia y ese decreto originales y tratar a todo lo que hay en tu vida con respeto, compasión, y entendimiento.

No me importa si te dan una bofetada en la cara, si te escupen en la cara, o si te insultan terriblemente. Sí, eso duele. Sí, la supervivencia está incorporada a la materia humana, a los genes humanos, causando que reaccione, responda, y se haga territorial. Ésa es la naturaleza de la propia bestia que habitas.

El día que seas más amable, considerado, y caritativo —y necesitas ser así especialmente con aquellos con los que no quieres ser así en absoluto— será el día que comprendas lo que es ser un verdadero maestro.

Comprendes lo que es ser Dios y lo que es sentirse como Dios. Entonces comienzas a cultivar en tu vida un jardín que es más abundante de lo que yo te puedo decir.

Si nos hemos perdido este dulce misterio en nuestra vida, es porque no hemos entendido bien, fuimos tomadores en vez de dadores y pensamos que todo el mundo nos debía algo, en vez de preguntarnos a nosotros mismos qué podíamos dar.

Entonces serás Dios. Porque os digo una cosa, mi bella gente: no importa cuán difícil sea vuestra vida, no hay nadie ni nada en esa vida que pueda imponerse frente al amor; nadie, nada. Y no importa cuán sombríos y desesperados os sintáis, no hay desesperación que no pueda ser sanada simplemente mediante la acción de permitiros y amaros a vosotros mismos.

Estas acciones son las acciones del gran Yo, el gran centro. Lo que te ha puesto enfermo en el alma es que has sido grosero y malo con la gente, has esparcido mentiras acerca de la gente, has sido envidioso de la gente y la has calumniado, y tú lo sabes en tu corazón.

Es una enfermedad que tarde o temprano afecta al cuerpo. Y luego odias a la gente porque no te ama. Sin embargo, no te ama porque tú mismo no te amas.

Si tienes una relación en la que piensas que todo se te debe, entonces no has dado con el significado de la relación. Ten una relación en la cual todo surja de ti hacia fuera y no de afuera hacia ti.

Todo se debería considerar desde este punto de vista: ¿Qué puedo dar yo? ¿Cuánta sabiduría puedo ofrecer? ¿Qué buenas obras puedo hacer? Y no, ¿qué harán ellos por mí?

Y lo que te han contado a través de la historia y en algunas religiones es que cuando haces algo por tu hermano y tu hermana y por aquellos que no lo reconocen aquí en la Tierra, los reinos que se te darán en el reino de los cielos serán incontables. Y eso es así.

Nadie aquí, nadie en tu vida, es digno de que por su causa tú no seas aquello que fuiste creado para ser.

Así que deberías afrontar y cambiar cualquier reto que disminuya tu capacidad de ser semejante a Dios. Amarte a ti mismo es ser eso. No esperes que la gente te ame; ámate tú.

Cuando lo hagas, entenderás lo que te estoy diciendo aquí. Entonces los pájaros se posarán en tus manos, y el león vendrá y se acostará a tus pies, y podrás caminar en un bosque moteado y todas las tiernas criaturas se acercarán a ti y no huirán de ti porque estás irradiando.

Tú eres el gran dador y beberán de tu fuente. Entonces puedes curar a las personas porque está en ti amarlas. Sin eso no puedes curar. El amor es el bálsamo que cura todos los males.

Y entonces, ¿qué le dices a tu Dios al final del día? «Dios, ¿qué tan noble fui hoy? ¿Dónde fracasé y cómo puedo mejorar?

El fracaso no es pecado; es reconocimiento. No es pecado; es ser consciente.

Y si dices: «Tráeme de nuevo esa situación. Déjame tomar parte en ella otra vez. Te pido que la manifiestes de nuevo», entonces Dios te traerá la situación de nuevo y la repetirá.

Y entonces te tocará afrontarla. Y tendrás que afrontarla desde el punto de vista de cómo lo puedes hacer mejor. ¿Entiendes? Ahora sí tengo un hombre noble y una mujer noble que están seriamente interesados en ser Dios, y Dios ya no es un misterio tan grande; es la simple acción de sentir esa conexión unificada con toda la vida.

Y si todos los días te levantas con ese modo de pensar, tus días se enriquecerán y tus bendiciones serán más numerosas que las gotas de lluvia que caen en esta región. Y son muchas, ¿no es verdad? Por lo tanto, ¿qué tienes al final de tu vida? Cuando alguien te dice: «¿Qué te hace feliz?», tú deberías decir: «Todo». «¿Qué te hará feliz?» «¡Todo!» «¿Qué te molesta?» «Que no puedo dar suficiente.»

Ahora, todo esto se trata de ti. Todo este drama tiene que ver contigo. Y todo este drama se está representando como nubes de tormenta. Y mira quién está observando. (¡Tu Dios!)

«¡Eso es! ¡Sigue haciéndolo! Nunca te abandonaré. Tienes mucho tiempo para jugar a este juego.

¿Me estás tratando de decir que quieres regresar aquí y hacer esto de nuevo?

¡Entonces, cariño, que así sea! ¡Puedes tener todo lo que quieras!» ¡Dios mío! ¡Adoro al Vacío! Amo a Dios porque, por muy despiadado que fui, no importó. Lo único que importó fue lo que llegué a ser a consecuencia de eso.

Así que hoy recibiste una lección espléndida sobre el amor y adquiriste muchísimo conocimiento. Y podemos tomarlo y aplicarlo a distintas situaciones.

Y lo podemos refutar con las cosas más hediondas que te puedas imaginar. Y siempre se reducirá a lo siguiente: ¿Qué has dado? ¿Cuánto has perdonado? ¿Cuánto has permitido? ¿Qué tan lejos estás dispuesto a ir? ¿Dónde está tu límite? ¿Qué tan fuerte eres en realidad?

¿Cuánto amor tienes realmente? ¿Podemos encontrar el fondo? ¿Es posible? ¿Entiendes?

Si somos, en definitiva, toda la vida y la gran telaraña azul brillante, —todas las telarañas de la conciencia conectadas unas con otras— si somos esos hilos tan delicados que relucen, entonces esto es solamente temporal.

Y sólo estamos viendo el campo de la vida a través de estos ojos. En realidad, tenemos la oportunidad de verlo a través de todas las vidas, todos los ojos, y todas las criaturas.

Dios no es singular; deberías saber eso. Dios es la totalidad de todo. Y es el amor de Dios lo que nos permite a todos existir de esa forma. Somos, maestros, criaturas de transición.

RAMTHA

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