NO TE CONFORMES NUNCA CON UN “NO LO SÉ”

En mi opinión, esta respuesta de “no lo sé”, tan habitual en las preguntas que son un poco comprometidas, o en las que pretenden indagar y profundizar en nuestro autoconocimiento, o en el “porqué” o el “para qué” de algunas cosas, es una respuesta que no siempre es cierta.

Esa es la respuesta de los que no se atreven a querer descubrir, a investigar y examinar a fondo, y prefieren quedarse con ella, aunque aparenten ser tontos por no saber.

Sólo en contadísimas ocasiones es cierto ese “no lo sé”, porque en la mayoría de las ocasiones es una respuesta que da nuestra pereza, es una pantalla para esconder el miedo que nos da lo desagradable que podamos encontrar en la respuesta, o es que preferimos mantenernos en la ignorancia –autoengañándonos- en vez de afrontar lo que es la realidad pero no nos gusta.

Si uno deja que la pregunta se pasee por el interior –más cerca del corazón que de la mente- y está abierto y predispuesto a recibir la respuesta, sea la que sea, ésta aparecerá antes o después. Conseguirá superar todos los vetos y los velos que hemos puesto para no verla. Se impondrá.

Pero si nos empeñamos en no querer verla, si la negamos insistente y erróneamente, si nos da pánico pensar que podemos encontrar que somos peor de lo que imaginamos, entonces nos conformamos con ese consuelo de “no lo sé”, que quiere decir “no me tengo que responsabilizar de la realidad de su respuesta correspondiente”.

Cuando aparezca esa respuesta, que siempre tiene mucha prisa por aparecer, hay que seguir insistiendo en la espera, sin prisas, sin expectativas –porque nos pueden llevar a fabricarnos la respuesta que nos gustaría en vez de la real-, simplemente escuchándonos, recibiendo de nuestra mente lo que nos proponga, descartando lo que sabemos en el corazón que no es cierto aunque suene bien, y esperando a que algo –que no tiene que venir obligatoriamente en forma de palabras- se presente de un modo rotundo, innegable, tan cierto que nuestra sinceridad y pureza tengan que reconocerlo y aceptarlo.

No te conformes nunca con un “no lo sé”.

Investiga, cuestiona, pregunta la misma cosa de otro modo, mírala desde otro lado, usa la objetividad y la ecuanimidad cuando se trate de ti mismo, obsérvate, descúbrete, pero no te quedes frenado por un “no lo sé”.

Sé valiente. Sé fuerte. Sé sincero.

Y las respuestas aparecerán.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

Si desea recibir a diario las últimas publicaciones, inscríbase aquí:
http://buscandome.es/index.php?page=59

Si le ha gustado ayúdeme a difundirlo compartiéndolo.

(Más artículos en http://buscandome.es/index.php?action=forum)

Vistas: 9

Responde a esto

© 2018   Creada por Manuel Frutos.   Con tecnología de

Insignias  |  Informar un problema  |  Términos de servicio