¿HAY QUE MANIFESTAR LA RABIA?

“Cualquiera puede enojarse, eso es algo muy sencillo. Pero enojarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”.
(Aristóteles)

En mi opinión, cuando nos encontramos en un estado de rabia -o en cualquier otro sentimiento o emoción desagradable- no estamos plenamente capacitados para actuar de un modo equilibrado, objetivo, sino que estamos “poseídos” por el estado y no obramos con equidad.

Es por eso por lo que habrás observado en más de una ocasión que cuando estás dentro de una emoción o un sentimiento enojoso algunas veces tomas decisiones de las que posteriormente te arrepientes, ya que te has dejado engañar y afectar por un estado de euforia –y luego compruebas que no era todo tan maravilloso como parecía en ese momento-, o por un estado de dramatismo –que más tarde compruebas que no era tan dramático-, o te has dejado afectar por la ira –que te lleva a ser destructivo-, o por cualquier otro estado emocional alterado de tu conciencia que te hace ver las cosas desde una actitud sin control.

Por supuesto que hay que manifestar la rabia, o el dolor, o la decepción, o cualquier otro sentimiento, pero, eso sí, conviene hacerlo del modo adecuado en el momento adecuado con la actitud adecuada y la intensidad adecuada.

Si no lo hacemos de este modo, es muy posible que no surta el efecto que deseamos sino el contrario, o que podamos destruir, o hacer un daño innecesario, o que más tarde nos arrepintamos y ya no tenga reparación lo causado.

Para eso es útil conocer la asertividad, y el modo en que usarla.
(Información sobre asertividad: http://buscandome.es/index.php/topic,11771.msg13959.html#msg13959)

Y también es conveniente tener una plan predeterminado para esos momentos en que uno se encuentra “fuera de sí” –es perfecta la expresión- y no es ecuánime, y tener previsto que una parte de cordura quede vigilante para manifestarse en esas ocasiones e imponer la decisión sensata que se haya tomado en un momento sereno.

Y contar hasta diez o hasta cien o hasta mil, o tal vez obligarse a callar aunque en el interior bullan mil cosas que decir, o retirarse lo más tranquilamente posible alegando que no se está en condiciones de mantener una conversación imparcial, o no contestar al otro si es el otro quien se está manifestando inadecuadamente, imponiéndole seriamente como condición que no se le va a escuchar mientras que no se tranquilice.

¿Manifestar lo que se piensa o se siente? Por supuesto. Callarse puede ser más perjudicial.

Una cosa es la emoción, que no depende de nosotros de un modo racional, y que sin duda nos puede alterar, y otra cosa distinta es la manifestación de esa emoción, que puede razonarse.

No hablar de las cosas que a uno le molestan es aplazar el problema, pero no es resolverlo.

Y es más conveniente resolver las cosas que dejarlas estancadas, cargadas de rencor, con frustración, porque en cualquier momento se van a manifestar y puede que ese rencor que se tiene contra una persona o un asunto acabe saliendo contra otra persona distinta que no tiene la culpa y ni siquiera tiene nada que ver con el asunto original.

Los asuntos que no se resuelven pueden permanecer temporalmente olvidados, pero siguen agazapados, esperando su momento porque necesitan ser expresados.

Es conveniente dedicarle atención a este asunto.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

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